La importancia de los frutos rojos en la dieta se ha
comprobado científicamente: no sólo nos aportan antioxidantes, sino que además
disponen de un alto contenido en nutrientes donde las calorías están muy bien
equilibradas.
Un bol de arándanos nos aporta una gran cantidad de vitamina
C, minerales y fitonutrientes, con aproximadamente 83 calorías. Con la misma
cantidad de grosellas encontramos tan solo 44 calorías, y, con un bol de
frambuesas, además de vitamina C y potasio, dispondremos de unas adecuadas
64 calorías

Sin lugar a dudas lo particular de estas frutas está en su
color: cuando sus pigmentos son más intensos y más atractivos a la vista,
vienen a indicarnos una mayor presencia de antioxidantes como los antocianos.
Otro dato interesante es ese tono carmesí de las fresas, cerezas y frambuesas,
resultado de un conjunto de componentes que van a proteger nuestros vasos
sanguíneos y nuestro sistema inmunológico, reduciendo la inflamación y previniéndonos
ante alergias u otras enfermedades relacionadas con la edad. Señalar además que
los antocianos son excelentes para disminuir el colesterol, así que no cabe más
que admitir que, en ocasiones, la belleza de una fruta también encierra en su
interior el secreto indispensable de la salud.
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